viernes, 20 de agosto de 2010

Sastrería de El Corte Inglés

Resumen:
El 14 de agosto, por la mañana, me casé en un pueblecito de La Rioja, con un traje de la sastrería de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios (Madrid). Sin embargo, el 13 de agosto a las 13h (a menos de 24 horas de la boda), yo estaba con el sastre, sin traje, y con la sensación de que me tomaban el pelo.

¡Ojo! Este post trata sobre la sastrería de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios (Madrid). 
No conozco el servicio 'Su Misura' de Emidio Tucci, también de El Corte Inglés.

Qué aprendí:
i) no usar la sastrería de El Corte Inglés (de hecho, creo que ya sólo la usan cuatro gatos);
ii) no pagar los encargos por adelantado; y
iii) a mentir con las fechas en las que necesito algo.

Versión larga:
Mi boda, como Julio Iglesias, con poquita gente. Aun así, pensé que era una buena ocasión para comprar un traje a medida, que no tenía ninguno. Fui a un par de sitios que me dijeron que, con tan poquito tiempo, no hacían trajes a medida. Por ejemplo, en Anglomanía; no me caen muy bien, pero al menos fueron claros.

Sorprendentemente, en la sastrería a medida de El Corte Inglés me dijeron que sí, que se comprometían a hacerme el traje. Me tomaron las medidas, y me dijeron que se apuntaban como fecha el 7 de agosto, para que no hubiera sustos. Un traje normalito: negro, chaqueta de dos botones (sin cruzar), dos cortes en la espalda (para no darle un toque muy formal), sin metalitos en los botones, pantalón de una pinza, fresco, bonito y caro (1.500 euros). Comparado con el vestido de la novia, pues bien. Además, yo podré usarlo más días.

A las dos semanas me llaman, para hacerme la prueba de la chaqueta. En este punto, sigo muy contento. Por cierto, en esta primera prueba no se miran los pantalones: sólo la chaqueta. Cuando te meten en el probador no hace falta esperar en calzoncillos, ojalá me hubieran avisado a mi. "Vístase, hombre de dios, vístase". Es bueno llevar la camisa que vayas a ponerte, para mirar el largo de las mangas, así que no hace falta que esté planchada (ni limpia).

El lunes 9 de agosto me llaman para ir a probarme el traje el martes 10 de agosto. Recuerdo: me caso el 14 de agosto. En esta segunda prueba ya es bueno ir con la camisa, con los tirantes, y con los zapatos también, por si hay que cambiar el largo del pantalón. El martes 10 me avisan: no puede ser, el traje aún no está terminado, mejor venga el miércoles 11 por la tarde. Ok, pues allí estoy el miércoles. Me pruebo el traje, y como era de esperar, hay que arreglarlo (arrugas en la espalda impropias de un traje a medida, claro). Me dicen que no me preocupe, que lo tendré para... ¡el viernes 13, a las 17h! Hágase una idea: me caso el 14 a las 12am, y aún tengo que ir a Logroño con mi familia cercana (3-4 horas de coche), hablar con el cura de no-se-qué, tratar otro no-se-qué con las flores... El cura es majo y puedo verle a las 21h, pero en la floristería no van a abrirme a mi a las 20horas para ir a decorar la iglesia, así que el tiempo se me echa encima. Sobre todo, si tenemos en cuenta que... ¡me lo prometieron para el día 7!

Los sucesivos retrasos dan muy mala imagen. Haber pagado por adelantado te deja en pelotas. Y que te digan "no te preocupes" te confirma que se están riendo de tí. El mismo miércoles me dicen que la modista tiene mucho lío, que la gente está de vacaciones, que el plazo era muy apurado, que la abuela fuma, etc. Me planteo irme el viernes por la mañana a La Rioja y que luego suba mi hermano con el traje. Fíjese a dónde llega uno: empieza a parecerme razonable comprarme un traje a medida para probármelo el día de la boda con los dedos cruzados para saber si está bien.

La boda empieza a girar alrededor del trajecito, estará, no estará...

El jueves me dicen que el viernes por la mañana, entre las 10 y las 11, lo tendré.

El viernes me dicen que no, que a las 17h, como ya me avisaron. Les digo que yo a las 13h me voy, con o sin traje. Llaman a Móstoles, que es donde está la modista que se encarga físicamente de hacer el traje. A partir de ahí, me doy cuenta de cómo funcionan estas cosas: la modista tendrá varios arreglos que hacer en varios trajes, y no le compensa ir y venir a Madrid por uno sólo. Me imagino que tengo que esperar a que termine los demás arreglos antes de que venga el mío. Me ofrezco a ir a Móstoles. El sastre me comenta que está haciendo todo lo que puede, incluso se va a quedar sin comer esperando que venga la modista. Que ya no se hacen trajes como ese, que el oficio se pierde, etc.

A las 12:50 me voy a la Oficina de Atención al Cliente de El Corte Inglés a poner la reclamación. La pongo. Subo otra vez a la sastrería a decirle que la reclamación está puesta brevemente, y que ya la completaré cuando vuelva ("Ay, qué disgusto, 50 años de profesión y es la primera reclamación que me ponen"). Y justo ahí, aparece la modista de Móstoles con mi traje. El sastre intenta meterme el traje en la boca y darme una patada en el culo para que me vaya de una vez, pero aún así le convenzo para probármelo a toda velocidad, por si acaso. Afortunadamente, el traje me sienta como un guante y consigo casarme más guapo que un San Luis.

En la boda, cachondeito de los familiares (propios y políticos) con el traje de marras, y finalmente, marcas de arroz en el traje que se quitan fácilmente pasándole un cepillito.

Sastrería de El Corte Inglés ¡nunca mais!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

He sido sastre de el Corte inglés, y me fui por cosas como estas. El sastre seguro q era muy competente, pero la presión y los malos ajudantes (mostoles) etc, etc. Hacen que este caso sea lo mas habitual en el corte inglés. Cualquiera otra sastreria no hubiera ocurrido.
Por eso la sastreria de El Corte Inglés esta cerca de su desaparición.

Reclamación ADSL dijo...

Muchas gracias por la aportación! Es estupendo conocer la impresión de alguien que ha estado dentro. Saludos!